Guardar recuerdos también es bienestar: El poder mental y emocional de ordenar tus fotos

El “modo pendiente” que todos cargamos

Hay algo que casi nadie nos enseñó a hacer: cerrar los años.

Los vivimos, los atravesamos, los sobrevivimos… y seguimos. Las fotos se quedan en el celular. Los recuerdos se acumulan. Y aunque todo esté “guardado”, por dentro se siente incompleto.

Ese es el famoso modo pendiente. No es ansiedad clínica. Es esa sensación silenciosa de tener demasiadas cosas abiertas al mismo tiempo.

En psicología existe el Efecto Zeigarnik, que explica que la mente recuerda mejor lo que no ha sido cerrado. Y sí, eso también aplica a los recuerdos. Recuerdos hermosos… todos viviendo en el carrete del celular, mezclados, acumulados, esperando algo que nunca llega: verlos de nuevo. 

Y entonces pasa algo curioso: no solo tienes tu último año. También cargas con muchos otros que nunca terminaste de acomodar. 

Y aunque esto pueda sonar exagerado, ordenar tus recuerdos es una forma de ayudar a tu bienestar mental.


 

Darles un lugar es una forma de cuidado

Guardar recuerdos no es aferrarse. Es elegir. Es decir: esto sí fue importante para mí, quiero verlo y recordarlo mejor en un futuro. 

Cuando un recuerdo tiene un lugar físico, la mente puede soltarlo y cerrar ciclos sin borrarlos (aunque tu celular te agradecería borrar una que otra foto ya que esta guardada)

Como dice Gretchen Rubin:

“La claridad exterior contribuye a la calma interior”.

No se trata de perfección. Ni de hacerlo todo de golpe. Se trata de crear un ritual de cierre.

Algo que puede volverse tradición: una tarde al año, una selección tranquila, una forma de decirle a tu historia que sí fue vista.


Imprimir como ritual, no como tarea

Imprimir recuerdos no es una obligación más. Puede ser un acto emocional. Un cierre suave.

Una manera de decir: esto ya está realmente a salvo. 

Cuando los recuerdos dejan de vivir solo en la pantalla, la cabeza y el corazón descansan.

 Hay más espacio. Más calma. Más claridad para lo que viene.

Cerrar un año también puede ser bienestar;

Imprime tu 2025 cuando quieras darle un lugar a lo vivido y así comenzar el 2026 con mucho espacio libre (ahora si) para lo nuevo que se viene. 

 Porque guardar recuerdos también es bienestar.