¿Por qué celebramos San Valentín? (Y no, no empezó con flores y chocolates 🌹)

Hay fechas que damos por sentadas. San Valentín es una de ellas. Aparece cada 14 de febrero con escaparates rojos, mensajes urgentes y la sensación de que hay que hacer algo.

Pero antes de convertirse en una fecha comercial, San Valentín fue una historia incómoda. Una historia sobre elegir amar cuando no era fácil, cuando no era conveniente, cuando incluso podía costarte la vida.

Entender de dónde viene cambia por completo cómo podemos vivirla hoy.


1. Cuando amar estaba prohibido

Roma, año 269 d.C.

El emperador Claudio II tomó una decisión radical: prohibir los matrimonios. Creía que los hombres solteros eran mejores soldados, menos distraídos, más dispuestos a ir a la guerra.

En ese contexto, amar no era un asunto privado. Era un acto político. Comprometerse con alguien significaba desafiar directamente al Imperio.

Ahí es donde aparece Valentín.

Un sacerdote que decidió que el amor —y el compromiso que implica— era más importante que obedecer una orden injusta. En secreto, comenzó a casar parejas que querían elegir su vida juntos, aunque eso significara romper la ley.


2. El precio de elegir amar

No pasó mucho tiempo antes de que lo descubrieran.

Valentín fue arrestado y ejecutado el 14 de febrero. No por regalar flores. No por escribir cartas. Sino por creer que amar valía el riesgo.

Siglos después, en la Edad Media, esta historia se transformó. Poetas y escritores empezaron a asociar esa fecha con el amor romántico, las promesas y las cartas escritas a mano.

El 14 de febrero dejó de ser solo una fecha de martirio y se convirtió en un símbolo: el día para decir te elijo.


3. De símbolo a obligación

Con el tiempo llegaron las tarjetas, los regalos, las prisas.

San Valentín empezó a llenarse de expectativas externas:

  • Qué regalar

  • Cuánto gastar

  • Cómo demostrar

La fecha se volvió ruidosa. Comercial. A veces incluso estresante.

Y en medio de todo eso, la idea original se fue diluyendo: amar como una elección consciente, no como una obligación anual.


4. Volver al significado (para hacerlo más tuyo)

Hoy San Valentín es muchas cosas.
Ha cambiado, se ha transformado, se ha llenado de símbolos nuevos. Y eso también está bien.

Pero ahora que sabes de dónde viene —de una elección, de un acto consciente, de un amor que no era fácil— la fecha puede sentirse distinta.

Puede ser más personal.
Más íntima.
Más tuya.

No se trata de evitar regalos ni de ir contra lo que existe.
Se trata de elegir cómo quieres vivirlo.

Tal vez para ti signifique recordar un momento importante.
Volver a ver fotos que cuentan una historia.
Guardar algo que normalmente se queda en el teléfono y darle un lugar real.

Porque al final, lo bonito de esta celebración no es cumplir con una expectativa,
sino hacerla significativa para ti, tu pareja y las personas que amas.

Y eso —como el amor— cambia con el tiempo,
pero se vuelve más valioso cuando se vive con intención.